Todo eso basta
El verano es ver un documental de Patti Smith y echarte a llorar porque, cuando habla de Richard Mapplethorpe, te acuerdas de JG. Llenarte los pies de arena y correr hasta la toalla porque quema. Pintarte las uñas de un… Leer más ›
El verano es ver un documental de Patti Smith y echarte a llorar porque, cuando habla de Richard Mapplethorpe, te acuerdas de JG. Llenarte los pies de arena y correr hasta la toalla porque quema. Pintarte las uñas de un… Leer más ›
El ascensor era antiguo y pequeño, de madera; apenas cabíamos los seis. Tenía una doble puerta metálica que había que empujar con fuerza para sentir que el trayecto hasta el segundo piso fuera seguro. De aquello se encargaba mi padre,… Leer más ›
Tenía pensado leer alguno de esos libros ligeros que llevan meses esperando su turno en la estantería. Pero mi hermano había prometido prestarme el que estaba terminando, convencido de que me encantaría. Ayer vino a casa con el álbum de… Leer más ›
Hay algo excitante en dejar las cosas para el último momento. Quizá sea esa descarga de adrenalina que aparece cuando ya no queda margen. Como cuando dejabas el estudio de un examen para la tarde de antes, sabiendo que del… Leer más ›
Coincido casi siempre en la piscina con una familia variopinta. Ellos no lo saben, pero desde hace años observo sus veranos con la curiosidad de quien sigue una historia por entregas. Sin hacer grandes alardes, consiguen entretenerme en esos momentos… Leer más ›
Cuando el despertador suena a las 6.24, suelo estar en lo mejor del sueño. Como hoy. Le preguntaba a C si iba a desayunar y me respondía que no. Entonces decidía irme yo sola. Caminaba un trecho de calle hasta… Leer más ›
Menuda congoja me ha entrado al terminar de leer Los amantes de la noche, de Mieko Kawakami. La protagonista languidece a sus treinta y cuatro años como si viviera ligeramente ausente de su propia vida, sin llegar nunca a tomar… Leer más ›
Empieza el domingo. Como de costumbre, me levanto tarde, a pesar del calor. Me gusta apurar la cama todo lo que puedo, aun sabiendo que las muchas tareas pendientes me esperan con la misma parsimonia con la que yo las… Leer más ›
En Roma no se debería andar con prisa. Perderse una iglesia por mirar el reloj es casi un pecado. Allí, el tiempo no se mide en minutos, sino en desvíos: una calle que se curva de pronto, una fachada que… Leer más ›