Una maleta por cada cumpleaños
Festejar mi cumpleaños es algo que, desde hace tiempo, no entra en mis planes. Y no quiero decir con esto que no me alegre de cumplir años. Me refiero más bien a que no soy de montar fiestas con globos… Leer más ›
Festejar mi cumpleaños es algo que, desde hace tiempo, no entra en mis planes. Y no quiero decir con esto que no me alegre de cumplir años. Me refiero más bien a que no soy de montar fiestas con globos… Leer más ›
Son días duros y confusos. El accidente ferroviario me ha dejado más tocada de lo que pensaba. Un antiguo directivo de la editorial en la que trabajé viajaba en uno de los vagones siniestrados. Su socia comunicaba su desaparición en… Leer más ›
He vuelto a estudiar. Aunque, si lo pienso bien, nunca lo he dejado. Vivo inmersa en fórmulas de Excel, listas multinivel y encabezados locos de Word. Todo sea por esa promoción soñada que no quiero que se me escape. Mis… Leer más ›
En junio de 1987, Ouka Leele paralizó durante unas horas las calles que rodean Cibeles. La noche anterior no había pegado ojo. Le inquietaba la responsabilidad de la labor que tenía entre manos. El alcalde le había prometido cortar el… Leer más ›
Hace unos días me encontré con una amiga que acababa de regresar de la Antártida. No nos veíamos desde hace por lo menos seis meses. Aunque ya había disfrutado de sus fotos en redes, me habló con todo detalle de… Leer más ›
Cuando se acerca septiembre, suelo estar atenta a las redes sociales para no perderme las fotos de la fiesta de Juan. Como siempre, son imágenes divertidas, sin pretensiones, tomadas en el patio de su casa de Ourense. No falta nadie… Leer más ›
No puede decirse que sea una aventurera en asuntos del paladar. Mis gustos, demasiado sencillos, me mantienen anclada en los sabores de siempre. Lo cual es una putada, porque seguro que me estoy perdiendo un sinfín de sensaciones nuevas. Mi… Leer más ›
El verano es ver un documental de Patti Smith y echarte a llorar porque, cuando habla de Richard Mapplethorpe, te acuerdas de JG. Llenarte los pies de arena y correr hasta la toalla porque quema. Pintarte las uñas de un… Leer más ›
El ascensor era antiguo y pequeño, de madera; apenas cabíamos los seis. Tenía una doble puerta metálica que había que empujar con fuerza para sentir que el trayecto hasta el segundo piso fuera seguro. De aquello se encargaba mi padre,… Leer más ›
Tenía pensado leer alguno de esos libros ligeros que llevan meses esperando su turno en la estantería. Pero mi hermano había prometido prestarme el que estaba terminando, convencido de que me encantaría. Ayer vino a casa con el álbum de… Leer más ›