Mirando sin mirar

 

Una tarde cualquiera en el museo. Los visitantes deambulan curiosos por las salas sin perder detalle. Algunos cuchichean sorprendidos al ver una máquina de afeitar dentro de una vitrina. Se esfuerzan por encontrarle la gracia. Miran una vez y otra el catálogo, como si quisieran confirmar que no se trata de una broma pesada. Y no lo es, es una de las muchas piezas de la muestra de Richard Hamilton que junto con el collage, tantas veces reproducido del culturista, sirve de imagen para esos carteles que inundan Madrid.

 

Nunca hasta ahora había tenido la suerte de ver tantas obras suyas juntas como en esta exposición del Reina Sofía. Sus referencias son el cine, Charlton Heston, JFK, los Beatles o una simple aspiradora. No faltan siquiera esos paisajes inspirados en aquellas postales encontradas en Cadaqués, dónde vivió una temporada en los años 70. Tampoco falta la serie sobre Mick Jagger esposado tras su detención por posesión de drogas. Ni una Marilyn repetida y tachada haciendo mohines en una playa. Son muchas exposiciones en una. Una exposición en cada sala y todas montadas del mismo modo que el artista las concibiera en su día.

 

Entre pequeños cachivaches y cuadros, me llama la atención la serie de retratos con la Polaroid que le hicieron una buena parte de sus amigos artistas. Algunos tan célebres como Warhol, Man Ray, Yoko Ono y hasta el mismísimo Ferran Adriá. Hamilton soñador, Hamilton riendo abiertamente, Hamilton serio, Hamilton en la nieve… Me sucede siempre, no sé a vosotros, que entre tantas fotos, me quede pensativa casi absorta, intentando mirar lo que antes nadie ha visto. Me cuesta entender a esa gente que pasa a mi lado deprisa dedicándoles a todas ellas lo que yo le dedico a una sola foto. En cambio yo me detengo, abro los ojos y busco detalles, caras comunes en unos retratos que parecen hablarme y sin embargo callan ajenos como si mi mirada poco o nada importase. A veces es una sonrisa lo que busco, otras un gesto, unos ojos atrapados por el deseo en los que reflejarme. Otras, paisajes humanos en los que perderme. Y siempre la misma pregunta, ¿Qué pensarías si estuvieras aquí junto a mi?  Y es que también aquí, continúo mis eternas conversaciones contigo, también aquí, si…

 

 

Sigo las indicaciones y continúo por el pasillo. La sala está casi vacía y sin embargo tal vez sea la obra más subyugante de cuantas he visto. Me refiero a “La obra maestra desconocida”, un trabajo inacabado inspirado en Balzac. Según el catálogo cuenta la historia de un pintor que no ceja en su empeño por realizar el desnudo femenino perfecto pero que sólo consigue plasmar una maraña ilegible de líneas. Una mujer desnuda y la mirada de tres personajes masculinos, los pintores Poussin, Courbet y Tiziano dan vida al cuadro. Junto a mí, un hombre con pinta de intelectual mira la obra con detalle. Se acerca, retrocede y lo admira con expresión diría yo, de deleite. Se lleva la mano a la barbilla y anota algo en su cuadernillo. Me contagia su entusiasmo. Daría cualquier cosa por saber qué es lo que escribe, qué piensa, ese pensamiento que guía a alguien cuando se asoma a una ventana, porque así es como estamos ahora, dos desconocidos asomados al mismo balcón tratando de desvelar la verdad de una mirada. ¿Qué es el retrato, sino un asunto de miradas entre el modelo, el pintor y el espectador?

 

Vuelvo sobre mis pasos y me acuerdo de lo que dijo Muñoz Molina “Mirar lo que se sabe que está prohibido aunque ninguna norma explícita lo explique así. Mirar y no esconder la mirada: confesar que se ha mirado, hacer público lo que se ha visto aunque nadie escuche ni muestre interés. Mirar y desear no haber mirado y no olvidar ya nunca. Abrir los ojos en la oscuridad y distinguir poco a poco formas que se precisan en ella y que parecen sometidas a una rápida metamorfosis. Mirar sin mirar…”

 

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Podéis ver la exposición de Richard Hamilton en el museo Reina Sofía hasta el 13 octubre, 2014. (Edificio Sabatini, Planta 3)

 

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Ilustración:“La obra maestra desconocida” de Hamilton

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Categorías:Momentos, Pensamientos

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10 respuestas

  1. Me uno a ti, Manu, en ese paseo por el mirar sin mirar.
    Me encanta Hamilton!
    Un abrazo fuerte…

  2. conosco un Hamilton cestista mi spiace, e poi io guardo per vedere .-)

  3. Me puse muy curiosa de visitar esta exposición……ya sabiendo que no lo podré hacer
    Me encanta la pintura del titulo y todo lo que dices en tu relato me hace pensar…
    ( Hija, como escribes ! )

  4. Estimada Manuela:
    Por su culpa voy a tener que ir a ver la exposición de Hamilton, aun a riesgo de quedar atrapado en ese juego de las miradas.
    Mi admiración por su blog y un saludo.
    Anxo

  5. ¡Hermoso paseo alrededor de un artista, en este caso Hamilton, pero lo excelente es tu mirada! Esa fluidez con la que escribes es admirable.
    Un abrazo.

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