El encuentro.

Annex - Hepburn, Audrey (Breakfast at Tiffany's)_26

La vida no sería lo bastante desconcertante sin esos encuentros que se terminan complicando sin remedio. Casualidades de las que no te repones ni olvidando lo sucedido. Por eso yo que soy poco dada a las imprevistos, todavía me pregunto por qué no supe callar la noche de la que me dispongo a hablar, rodeada de gente a la que hacía años que no veía. Supongo que soy fácil de convencer, y con tal de no contrariar a los demás, soy capaz de embarcarme en las historias más inverosímiles. Por lo demás… ¿Cómo iba a negarme? Tantos habían sido los intentos fallidos de Javier Menéndez por juntarnos a todos los antiguos compañeros de la editorial y tantas mis excusas, muchas de ellas peregrinas, que al final cuando aquella noche encajó como perfecta en el calendario de la mayoría, no pude por menos que acudir al encuentro pese a mi desgana.

 

Cuando llegué, la gente charlaba animadamente mientras tomaban una cerveza en el bar. Advertí que algunos de mis compañeros habían acudido acompañados, no Menéndez que como siempre había llegado solo y se acercó a mi encuentro. Todavía no me había quitado el abrigo, cuando nervioso me informó que habían visto que la Consejera Delegada se encontraba también allí, en el local, y que era raro que no me hubiera tropezado con ella al llegar. Por lo visto iba acompañada de alguien que no era su marido y por el modo en que iban abrazados sospecharon que bien pudiera tratarse de una aventura de las suyas. Ya era casualidad que entre tantos restaurantes hubiera elegido para tener una infidelidad precisamente el nuestro, aunque a estas alturas, ya me esperaba cualquier cosa.

 

Calculé que seríamos más de veinte. Todos se mostraron muy efusivos al verme. Yo en cambio, estaba cohibida, me sentía fuera de lugar entre aquella multitud a la que poco o nada ya me unía. Desde el principio dieron por hecho que querría enterarme de las novedades: amoríos, despidos y ascensos, de los que fueron mis compañeros durante tanto tiempo. No se daban cuenta que desde que había dejado la empresa y mi vida languidecía, todos aquellos cotilleos de patio de colegio, me importaban un carajo. Me importaba una mierda mi antiguo jefe, otra mierda la Consejera Delegada y su maromo, sus vidas organizadas y perfectas, solo quería volver a mi vida tranquila de siempre. Aún así, sonreía con fingida indiferencia, iba de un corrillo a otro en busca de algún tema de conversación con el que pudiera identificarme, para llegar a la conclusión que seguramente con el frutero de la esquina hubiera tenido mucho más en común que con cualquiera de ellos. (Leer texto completo en Vozed)

 

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Foto: Desayuno con diamantes (Blake Edwards)

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Categorías:Momentos, Pensamientos

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10 respuestas

  1. io con te, Manuela avrei molti argomenti di conversazione 🙂 o forse no basterebbe uno sguardo

  2. Es curioso ver como la realidad supera la ficción y encima, no te creen 🙂
    Besos soleados.

  3. Reblogueó esto en sanliricay comentado:
    Un Post de Soñando Con Maletas

  4. Encantado de leer lo que publicas en el blog. Me gustaría que le echaras un vistazo al mio. Gracias.
    https://perdidosenelsofa.wordpress.com/

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