Cuando en alguna reunión, mis amigos me preguntan que porqué escribo, siempre intento improvisar una respuesta lo suficientemente ingeniosa y contundente como para despertar el interés de mis interlocutores, y de paso ir ensayando por si algún día… Leer más ›
Libros
Bendita sencillez
Estamos tan acostumbrados a complicarlo todo, a adornar nuestra vida con mil perifollos que cuando alguien se nos presenta sin artificios, desprovisto de maquillajes, con la cara lavada, nos cuesta reconocer sus intenciones aunque estas sean literarias. … Leer más ›
Felicidad clandestina.
Sentada en el comedor, la máquina de escribir se mantiene en equilibrio sobre el vuelo de su falda. Los papeles se desparraman por el suelo, poco importa el desorden, ni los gritos de los niños que alborotados juegan desde la… Leer más ›
Imposible no hacerlo…
No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo. Albert Camus Esta tarde te he hecho caso, imposible… Leer más ›
Sin equipaje.
Ojalá fuera tan fácil, es lo que pienso mientras mis ojos se deslizan por las imágenes de ese anuncio que con su voz de tinta parece llamarme insistente desde el periódico, y por el que me dejo llevar hipnotizada por… Leer más ›
Juraría que era él…
El viernes pasado, al salir de mi clase de arte, me pareció ver a Vila-Matas entrando en la librería Tipos Infames. No hubiera reparado en su presencia, distraída como estaba buscando Los Diarios de Iñaki Uriarte, si mi acompañante, bastante… Leer más ›
La máquina del tiempo.
[Ahora que lo pienso, y después de escribir este post, me he dado cuenta de que todos tenemos nuestra máquina del tiempo: esa que nos lleva al pasado con los recuerdos y la que al futuro nos lleva con nuestros sueños.]… Leer más ›
El viaje a Roma
La primera vez que leí a Alberto Moravia fue hace mucho tiempo, tanto que no me acuerdo demasiado bien y eso que si de algo presumo es de tener buena memoria. No se me olvidan en cambio ciertos detalles,… Leer más ›
Hojas de Hierba.
Si había algo que a Marilyn le gustara tanto o más que los diamantes eran los libros. Ni siquiera su famoso pijama de Chanel nº 5. Lo mismo leía en la playa el Ulises de Joyce, empeñada en entender… Leer más ›
Deslizándome por entre tus libros.
Una de mis debilidades al visitar por primera vez casa ajena es la de curiosear los libros que se apilan en la librería de sus propietarios. Cortázar decía “Dime como fotografías y te diré quién eres”; lo mismo me… Leer más ›