Todos necesitamos sentirnos queridos, que nos digan lo buenos que somos, sentirnos arropados por el calor de palabras dulces que nos miman como el abrazo de una abuela una tarde de domingo. Truman Capote buscaba este reconocimiento de un modo… Leer más ›
Recuerdos
Y un día me desperté sola. En torno a la fotógrafa Francesca Woodman
Todo está oscuro, basta un salto, y todo habrá terminado –se dice- mientras mirando las estrellas, nota el frio en sus brazos. Un salto, vuelve a repetirse poco antes de lanzarse al vacío desde el tejado de su apartamento de… Leer más ›
Del brazo de mamá.
Cuando llegan estas fechas navideñas, a mi familia le gusta recordar entre risas y villancicos, la vez que de pequeña terminé perdida en la sección de juguetes de unos grandes almacenes. Nunca he entendido como con un historial tan repleto… Leer más ›
Tras el visillo.
Cada tarde a la misma hora, Francesca corre impaciente a la ventana. Verle pasar se ha convertido en lo mejor del día. Aunque a veces se retrasa, no parece importarle, le gusta verle atravesar la Piazza Garibaldi, con ese aire… Leer más ›
A cambio de nada. Recuerdos de Kiki de Montparnasse
Asomada a la ventanilla, Alice Ernestine Prin ve pasar las estaciones, Chatillon queda ya lejos. Su abuela, casi tiene que empujarla para subir al tren. Por equipaje, una botella de Pinot noire y un bocadillo que apesta a ajo…. Leer más ›
Sucedió de repente.
Sucedió como sucede con esos veranos que se acaban de pronto, que de repente y sin saber porqué, todo cambió. Me di cuenta porque al cerrar los ojos ya no le veía, si acaso la insinuación de algún momento desmemoriado,… Leer más ›
A te…
A te io canto una canzone Perché non ho altro Niente di meglio da offrirti Di tutto quello che ho Prendi il mio tempo E la magia Che con un solo salto Ci fa volare dentro all’aria Come… Leer más ›
Sácame a bailar.
Lo único bueno de ser tan ingenua, soñadora sin remedio, es que siempre te quedará la esperanza de que las cosas cambien por arte de magia, con un simple chasquido de dedos. Y, si no cambian, siempre podrás inventarte un… Leer más ›
A su manera
Año 1919. Cuando la marquesa de Urquijo visita por primera vez la tienda de Sonia Delaunay en Madrid, queda sorprendida por la sobriedad de las paredes, unas paredes desnudas desprovistas de adornos, muy alejadas del despliegue de color que… Leer más ›
Sin causar revuelo.
Emma fue la primera persona a la que invité cuando me instalé en mi nueva casa de Blasco de Garay. Era justo que así fuera, nadie salvo ella, se había preocupado por cómo me sentía aquellos días en los… Leer más ›