Es en estos días invernales, en los que Madrid se oscurece bajo un manto de niebla y polución, cuando más me gustaría quedarme a vivir en una de las fotos cálidas de Doisneau. Pero no en cualquiera, me gustaría vivir… Leer más ›
Actualidad
Al pie de la letra
Me he terminado acostumbrando tanto a la belleza de una vida rutinaria, que cuando alguien se empeña en mejorarla con lo que entiende son pequeños adelantos, no puedo por menos que sospechar y echarme a temblar. Me pasa como… Leer más ›
A un paso de la fama.
La mayor putada del mundo debe ser acostarte una noche y descubrir con asombro a la mañana siguiente, que has pasado de ser una persona gris y anodina, sin trabajo estable y sin un perrito que te ladre, a la… Leer más ›
La maleta abierta y tantas historias por escribir…
Este es el aspecto que tiene mi habitación justo ahora. La maleta tirada en el suelo, desnuda, implorante aún. El armario abierto de par en par. En mi cabeza, una lista imposible con cosas que no debo olvidar: algunas básicas,… Leer más ›
Pequeñas conquistas sin importancia
David Trueba es uno de esos tipos que como el violinista del metro de Plaza Castilla o Massimo Bottura, me lo llevaría a casa sin dudar. No, no me pregunten que tiene, pero algo tiene al modo de los… Leer más ›
Inventando excusas.
Todos hemos tenido alguna vez la tentación de inventar mil excusas: quitarnos el pijama del aburrimiento y salir despavoridos sin importar dónde. Un paseo por el Retiro ahora que la primavera ya asoma, sentarnos en un banco tal vez… Leer más ›
El mejor envoltorio.
“Dos figuras icónicas me ayudaron desde el principio a crear la Maison de Givenchy. Una fue Jackie Kennedy Onassis, y la otra claro está, Audrey Hepburn. Ambas me dieron su confianza. Hubo a partir de entonces muchas clientas… Leer más ›
Piedras sobre mi tejado.
Cuando en alguna reunión, mis amigos me preguntan que porqué escribo, siempre intento improvisar una respuesta lo suficientemente ingeniosa y contundente como para despertar el interés de mis interlocutores, y de paso ir ensayando por si algún día… Leer más ›
Quiero ser como ella.
Acodada tras la barra del bar me siento guerrera, dispuesta a comerme el mundo a mordiscos, pero no os asustéis ¿eh? ¿Será que el vestido rojo que llevo puesto me favorece? ¿O será por las medias de rejilla? Conociéndome,… Leer más ›
No hay escapatoria.
Estoy convencida que conocéis a más de uno, no me digáis que no. Están agazapados en cualquier rincón, en cualquier esquina: esperando en la cola del cine, en la oficina del paro, incluso en el zoológico dando de comer a… Leer más ›