En Roma no se debería andar con prisa. Perderse una iglesia por mirar el reloj es casi un pecado. Allí, el tiempo no se mide en minutos, sino en desvíos: una calle que se curva de pronto, una fachada que… Leer más ›
En Roma no se debería andar con prisa. Perderse una iglesia por mirar el reloj es casi un pecado. Allí, el tiempo no se mide en minutos, sino en desvíos: una calle que se curva de pronto, una fachada que… Leer más ›